Realidad Virtual

Sumérgete

Arrastra el cursor sobre la imagen para navegar en 360°

Características


  • Rango de altitud: 3200 - 6342 msnm
  • Superficia: 137 883 hectáreas
  • Ubicación: Putre, provincia de Parinacota, Región de Arica y Parinacota

La Reserva de Biósfera Lauca está conformada por tres áreas silvestres protegidas de la Región de Arica y Parinacota (Chile) cuya superficie es de 137.883 hectáreas: Parque Nacional Lauca, Reserva Nacional Las Vicuñas y Monumento Natural Salar de Surire, emplazadas todas en la provincia de Parinacota. La Reserva de la Biosfera Lauca tiene su  nominación inicial con Certificado de UNESCO del 15 de diciembre de 1981. Sin embargo, ante la redefinición del Parque Nacional Lauca, el último certificado es del 25 de noviembre de 1983, y en él se indican sus objetivos como parte integrante de la red internacional de Reservas de Biósfera.

Clima: lluvias en el verano (invierno altiplánico) 280mm de promedio anual.
Temperaturas: entre 12° a 20°C en el día, y -3° a -25° en la noche.

Ecosistemas marcados por su amplio rango de altura


La principal flora que se encuentra corresponde a algunas gramíneas como la Festuca orthophylla, Deyeuxia breviaristata, Pycnophyllum molle, otras especies arbustivas como Parastrephia quadrangularis, P. lucida, Adesmia leucopogon, Astragalus arequipensis y varias especies del género Senecio. En áreas donde el escurrimiento superficial es constante y el suelo se encuentra saturado, surgen los bofedales, que incluye un complejo florístico cuyas especies más representativas corresponden a Oxychloe andina, Carex incurva, Festuca rigescens, Werneria pygmaea, Genciana prostat, Azolla filiculoides, Lilaeopsis macrolepis, Distichia muscoides. En sectores de mayor altitud y altamente rocosos se encuentran comunidades de plantas pulvinadas, tales como la especie llareta (Azorella compacta), asociada con especies arbustivas y herbáceas, tales como Festuca orthophylla, Pycnophyllum molle, etc. En sectores de similares características, componiendo otro estrato, se encuentran los queñoales, caracterizados por la especie Polylepis tarapacana. Mientras, que en la zona precordillerana, que comprende desde los 3200 a 3800 msnm, presenta en sus laderas matorrales bajos que son la vegetación típica del sector. En quebradas y laderas se aprecian bosques de queñoa (Polylepis rugulosa), y ya en el altiplano (sobre los 3800 msnm) se distinguen dos tipos de praderas: la de secano y la húmeda (bofedal).

Las aves y mamíferos son, sin lugar a dudas, uno de los recursos más sobresalientes de estas unidades, debido a su cantidad, diversidad y facilidad de observación. Las aves están representadas por más de sesenta especies diferentes. Entre las especies más típicas figuran: guanaco (Lama guanicoe), vicuña (Vicugna vicugna), llama (Lama glama), taruca (Hippocamelus antisensis), puma (Puma concolor), zorro (Lycalopex culpaeus) y vizcacha (Lagidium viscacia cuvieri). Entre las aves: ñandú o suri (Rhea pennata tarapacensis), perdiz de la puna o kiula (Tinamotis pentlandii), flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis), parina grande (Phoenicoparrus andinus) y parina chica (Phoenicopterus jamesi).


Los bofedales juegan un rol fundamental en la alimentación de camélidos silvestres y domésticos del altiplano. Es así que su manejo y conservación son sumamente importantes para la permanencia de las comunidades altoandinas. Se caracterizan, además, por ser asociaciones vegetacionales que cumplen un importante rol como resumideros de carbono y reservorios agua.

Importancia de los bosques de Queñoas


Los bosques de queñoas, presentan un alto valor ecológico y cultural, prestan múltiples servicios ecosistémicos, que para las comunidades aymaras van desde combustible para calefacción y cocina, como también medicina, tintes, espacios rituales e incluso lugares para la recolección de alimentos. Además, son resumideros de carbono, productores de suelo y reservorios de agua, que ayudan a mitigar y adaptar al cambio climático. Por tales razones, el Gobierno de Chile, a través de CONAF, se ha impuesto el desafío de restaurar y enriquecer los bosques de Polylepis presentes en nuestro país.

La Polylepis Rugulosa


Hay dos especies de Polylepis presentes en Chile, Polylepis rugulosa en precordillera (3500 a 4100 msnsm) y Polylepis tarapacana (3900 a 5100 msnm) Ambas han sido un recurso para las comunidades andinas. Sin embargo, a partir del siglo XX, su uso también fue requerido para procesos industriales como minería y ferrocarril, lo que generó una sobreexplotación de estos árboles de altura, llevando a ambas especies a categorías de conservación en peligro y vulnerable, respectivamente.

La Polylepis rugolosa es un árbol andino que habita en las laderas de grandes volcanes del altiplano de Bolivia, Perú y norte de Chile, entre los 3900 a 5100 m de altitud (Kessler, 1995). Se reconoce un importante rol ecológico como ingeniero ecosistémico, ya que en sus bosquetes se desarrollan variadas especies de flora y fauna.

Estrategia local de conservación


A través de los años, CONAF ha logrado producir las dos especies de Polylepis presentes en la región. Sus porcentajes de germinación son del orden del 4 %, lo que ha representado un gran desafío en pro de su conservación. En este proceso ha sido clave el involucramiento de la comunidad local perteneciente a comunidades aymaras, como nuestro viverista, Kevin Mamani.

La Polylepis rugulosa se encuentra en categoría en peligro de conservación debido a su baja población. En la Región de Arica y Parinacota, alcanza una superficie de 4397 ha., su distribución, muy acotada, solo se encuentra en la comuna de Putre. En la foto, Luis Araya V. Guardaparque, Jefe de área CONAF Putre, revisando el estado del bosque.


Kevin Mamani, produce queñoas en vivero CONAF Putre. La participación de la población local aymara es clave en el proceso de conservación de los Polylepis.